Un lugar donde encontrar recursos, actividades, materiales, proyectos... para el primer ciclo de EDUCACIÓN INFANTIL

sábado, 26 de mayo de 2018

El educador en la propuesta de Reggio

 Esta entrada la escribo con la finalidad de compartir lo que he leído sobre la experiencia pedagógica llevada a cabo en las escuelas infantiles del Ayuntamiento de Reggio Emilia bajo el trabajo de Loris Malaguzzi, os invito a leer las entradas sobre la escuela y el ambiente primero para que esta cobre mayor sentido y para no repetir ideas.


En la propuesta reggiana, no se establecen jerarquías, cocineros, limpiadores, atelieristas, educadores… se encuentran en el mismo nivel, realizan los mismos cursos de formación y se reúnen una vez por semana.

 En esta entrada hablaré sobre los educadores.

- El trabajo del educador no es didáctico , sino que, con su labor, se posibilita un cambio a nivel social.

- El niño no es el que no sabe y el adulto el que sí, el adulto aprende en la escuela, aprende del niño, los niños aprenden entre sí, con los adultos, es una pedagogía de las relaciones en la que se construye el conocimiento de forma conjunta.

- El adulto es humano, vulnerable, humilde, reconoce que no tiene la verdad absoluta y eso le da seguridad al niño. De la misma forma que la escuela no es neutral, el educador tampoco lo es, tiene opiniones, puntos de vista…


- El adulto propone experiencias a los niños, situaciones problemáticas, múltiples propuestas pensadas y organizadas, es un mediador que interviene lo menos posible.

“el objetivo de la educación es presentarle al niño situaciones en las que sea activo y pueda aprender sólo. El objetivo de la educación es aumentar las posibilidades del niño para inventar y descubrir (…) las palabras no son el mejor atajo (…) la acción, su acción y la de los demás, es lo que hace falta.”


Imagen sacada de: http://www.bdp.it/aesse/content/index.php?action=read_school&id_m=3469&id_cnt=5404
- En la entrada sobre el ambiente, hablé acerca de la pareja educativa, cómo Loris propone que haya 2 adultos por aula, en igualdad de jerarquía con el objetivo de facilitar organizaciones más flexibles, aumentar los puntos de vista, evitar etiquetas, de discutir (no entendiéndolo como algo negativo, sino como progreso), de ampliar el número de relaciones con los niños y las familias…

- El niño es global, no percibe la diferencia entre lo que en la escuela tradicional se considera educativo (leer, las matemáticas…) y lo no educativo o asistencial (el sueño, la alimentación, la limpieza personal…) en las escuelas de Reggio, todo se considera educativo, se cuidan los detalles, la organización y se lleva a cabo por el educador.


Imagen sacada de: http://www.bdp.it/aesse/content/index.php?action=read_school&id_m=3469&id_cnt=5403

- Los educadores deben de estar en continua formación, búsqueda, incertidumbre, junto a la escucha, la observación, reflexión, para poder ofrecer a los niños ocasiones de aprendizaje.

- en cada escuela (como lugar único) se elaboran proyectos propios, con libertad y junto a diversos puntos de vista de toda la comunidad educativa, incluyendo las familias.


- La escucha activa es un arte difícil de llevar a cabo, pero sirve para dedicarles tiempo, para comprender cómo los niños piensan, desean, hacen teorías… para respetarlos, para no destruir la cultura de la infancia, para poder hablar y conversar con ellos. La escucha es una estrategia  que nos introduce en el camino educativo adecuado.

- Igual que escuchar no es lo mismo que oír, observar es más que mirar. La observación, nos permite transformar la propia práctica educativa. Los adultos no estamos con los niños de forma neutral, tenemos nuestras creencias y al entrar al aula llevamos con nosotros nuestra propia vida, lo que nos pasa, la observación es participante.


- La documentación da testimonio cultural y pedagógico de lo que ocurre en la escuela, de la profesión, da voz al niño y se muestra a las familias y a la sociedad en general. Documentar lo que se observa, por medio de fotografías, vídeo, audios y narraciones, es uno de los fines fundamentales del trabajo adulto que sirve para comprender a los niños, para realizar una retroalimentación y una ocasión para reflexionar y compartir.

Como reflexión final, Malaguzzi habla de “pedagogía folclorista” para referirse a la pedagogía incoherente, sin una imagen clara de infancia, en la que todo sirve, que sólo oferta a los niños una especie de paseo turístico por diversas actividades.


La estética, los ambientes, el taller, los materiales, el dibujo… son importantes en las escuelas de Reggio Emilia, pero cobran sentido cuando los vamos encajando en la complejidad del sistema que elaboró Loris Malaguzzi, cuándo vas leyendo sobre Reggio vas viendo cómo todo encaja, cómo todo tiene un por qué.

Laura Estremera Bayod

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Hoyuelos, A. (2009) La ética en el pensamiento y obra pedagógica de Loris Malaguzzi. Barcelona, Rosa Sensat- Octaedro.

Hoyuelos, A. (2006) La estética en el pensamiento y obra pedagógica de Loris Malaguzzi. Barcelona, Rosa Sensat- Octaedro. 

Trueba, B. (2015) Espacios en armonía. Propuestas de actuación en ambientes para la infancia. Barcelona, Rosa Sensat- Octaedro.

Hoyuelos, A. Reggio Emilia y la pedagogía de Loris Malaguzzi. Entrevista por Novedades Educativas. Redsolare Argentina

Hoyuelos, A; Burshan, S; Ronaldi, C; Gómez, T; Melo, J.C. (2006) Una mirada reflexiva hacia la cultura de la infancia. Bogotá

Hoyuelos, A. (2005) “La cualidad del espacio-ambiente en la obra pedagógica de Loris Malaguzzi”, Territorios de la infancia, diálogo entre arquitectura y pedagogía, Grao, Barcelona. P. 154-166.

Malaguzzi, L. (2001) La educación infantil en Reggio Emilia, Barcelona, Rosa Sensat- Octaedro.

Cabanellas, I; Eslava, J.J; Eslava, C; Polonio, R. (2007) Ritmos infantiles, tejidos de un paisaje interior, Barcelona, Rosa Sensat- Octaedro.

Hoyuelos, A; Riera, M. (2015) Complejidad y relaciones en educación infantil, Barcelona, Rosa Sensat- Octaedro.

Altimir, D. (2010) ¿Cómo escuchar a la infancia? Barcelona, Rosa Sensat- Octaedro.

miércoles, 9 de mayo de 2018

Charlas, talleres y más...

Desde hace una año, he comenzado a desplazarme por diferentes lugares para compartir todo aquello que pienso y siento.

Aunque era una idea que me rondaba por la cabeza, no me había decidido a dar el paso, me daba demasiada vergüenza, pero cuando me propusieron realizar una ponencia en el primer Congreso autonómico de educación 0-3 en Cretas (Teruel) no pude decir que no…
Fue el impulso que necesitaba para comenzar con está nueva faceta.

A lo largo de este curso he realizado en Alcañiz  un ciclo de Charlas y talleres profundizando en temas que trato en mi libro CRIANDO, que por cierto puedes descargar gratis aquí. Hemos realizado charlas con adultos y después talleres de movimiento y juego en familia.



Provocación para el taller de juego en familia



En Vigo realicé un taller para educadores y maestros de la etapa 0-3, hablando sobre movimiento libre y juego y cómo llevarlo al aula.



Y del Congreso autonómico... al internacional. En mayo participé como ponente en el Congreso de educación 0-3 de Amei Waece celebrado en Madrid.



Próximamente se publicará un curso on line que he preparado con Escuela Bitácoras para familias y profesionales sobre “materiales y recursos para aprender jugando en educación infantil”.


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Sí te interesa alguna charla o taller, puedes ponerte en contacto conmigo.

Laura Estremera Bayod

domingo, 8 de abril de 2018

El ambiente en la propuesta de Reggio Emilia

Como ya comenté en la entrada titulada “la escuela en la propuesta de Reggio Emilia”  he decidido compartir los puntos importantes sobre esta experiencia a partir de lo que he ido leyendo con el objetivo de invitaros a profundizar sobre  el tema.
En esta ocasión, voy a adentrarme en el ambiente, en lo que conocemos tradicionalmente como aula.


Aunque Malagguzi se inspiró en Froebel y en la casa de los niños de Montessori, su propuesta es diferente. En la entrada sobre la escuela ya hablé sobre la escuela pequeña y amable, una escuela viva, que cambia, innovadora, que se cuestiona lo que hace continuamente, que no cae en la rutina. También expliqué a nivel arquitectónico la importancia de la plaza central, del espacio exterior, de las cristaleras…
Para entender el ambiente que propone Loris Malaguzzi hay que tener presente la imagen del niño que este defiende, un niño con derechos, al que se le respetan sus ritmos, no se le estimula, un niño que se expresa, que explora, que es diferente y cuyo fin no es igualar… se habla de constructivismo Malaguzziano (ya que difiere del de Piaget) según cómo sea nuestra imagen del niño, realizaremos unas cosas u otras en nuestras aulas, colocaremos las cosas de una u otra forma, ofreceremos unas propuestas u otras, así que es importante hacer explícito lo implícito.

- El ambiente en las escuelas de Reggio es un educador más, se debe de pensar de forma consciente, es un lugar en el que se vive muchas horas cada día, que debe de ser estético y proponer oportunidades de desarrollo.

- Cada grupo de edad se encuentra en un ambiente, pero un ambiente flexible, que favorece los encuentros entre todos los participantes de la comunidad educativa (encuentros interedades) en el que los niños puedan elegir si quieren estar en grupo, solos, en la plaza, en el taller, en el exterior, en el mini taller…

Mini taller de sección escuela Diana

Imagen sacada de:
http://www.bdp.it/aesse/content/index.php?action=read_school&id_m=3469&id_cnt=5401

- las aulas adquieren nuevas formas, no sólo la rectangular, también la forma de L, de T y se subdivide en 2 o 3 espacios contiguos y por tipos de juego.

- En el ambiente se ofrecen un número amplio de oportunidades, como si fuera un mercado con puestos diferentes a los que se puede acceder para intercambiar, coger o dejar ideas. Los niños son diversos y el objetivo de la educación no debe de ser igualarlos, sino dar respuesta a cada niño en particular, de ahí la diversidad de oportunidades.


Imagen sacada de: http://www.bdp.it/aesse/content/index.php?action=read_school&id_m=3469&id_cnt=5404

- Se favorecen los diferentes agrupamientos, entre ellos, el grupo pequeño tiene un peso especial para construir, confrontar ideas, acciones…

- Transdisciplinareidad, no hay “asignaturas” el niño es un ser global. Y dentro de esta globalidad, el sueño, el alimento y la limpieza personal se considera igualmente educativos, sin jerarquía entre unas actividades y otras, siendo todo igual de importante para el desarrollo del niño y por supuesto, llevado a  cabo por el educador.

- Se rechaza la idea de programación por venir marcada por el adulto, de antemano, por no dar valor al error,  la innovación e improvisación; por ser repetitiva, se rechaza la idea de currículum, unidades didácticas, fichas y guías editoriales y se enfatiza en la idea de proyectos que nacen de los niños, reales.

- Se crea la pareja educativa, dos educadores que comparten un mismo grupo de niños sin jerarquías, pero que multiplica las posibilidades de relación, de puntos de vista...

- Se enfatizan los materiales no comerciales, sin patentes, elaborados por los padres, los trabajadores… que ofrezcan posibilidades de juego diversos como cajas, tubos, cuerdas… que tienen un lenguaje propio, un alma.


Imagen sacada de :
http://www.bdp.it/aesse/content/index.php?action=read_school&id_m=3469&id_cnt=5398

- Los espejos, amplían y ofrecen nuevos puntos de vista y dimensiones.


Imagen sacada de: http://www.bdp.it/aesse/content/index.php?action=read_school&id_m=3469&id_cnt=5402

La experiencia de Reggio Emilia es una propuesta innovadora, que rompe con los establecido, que investiga, que sigue vigente, bajo mi punto de vista es una propuesta sumamente amplia y compleja que como educadores nos puede invitar a reflexionar y plantearnos muchos porqués de nuestra práctica diaria.

Laura Estremera Bayod

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Hoyuelos, A. (2009) La ética en el pensamiento y obra pedagógica de Loris Malaguzzi. Barcelona, Rosa Sensat- Octaedro.

Hoyuelos, A. (2006) La estética en el pensamiento y obra pedagógica de Loris Malaguzzi. Barcelona, Rosa Sensat- Octaedro.

Trueba, B. (2015) Espacios en armonía. Propuestas de actuación en ambientes para la infancia. Barcelona, Rosa Sensat- Octaedro.

Hoyuelos, A. Reggio Emilia y la pedagogía de Loris Malaguzzi. Entrevista por Novedades Educativas. Redsolare Argentina

Hoyuelos, A; Burshan, S; Ronaldi, C; Gómez, T; Melo, J.C. (2006) Una mirada reflexiva hacia la cultura de la infancia. Bogotá

Hoyuelos, A. (2005) “La cualidad del espacio-ambiente en la obra pedagógica de Loris Malaguzzi”, Territorios de la infancia, diálogo entre arquitectura y pedagogía, Grao, Barcelona. P. 154-166.

Malaguzzi, L. (2001) La educación infantil en Reggio Emilia, Barcelona, Rosa Sensat- Octaedro.

Cabanellas, I; Eslava, J.J; Eslava, C; Polonio, R. (2007) Ritmos infantiles, tejidos de un paisaje interior, Barcelona, Rosa Sensat- Octaedro.

Hoyuelos, A; Riera, M. (2015) Complejidad y relaciones en educación infantil, Barcelona, Rosa Sensat- Octaedro.

Altimir, D. (2010) ¿Cómo escuchar a la infancia? Barcelona, Rosa Sensat- Octaedro.



lunes, 26 de marzo de 2018

La escuela en la propuesta de Reggio Emilia

Cada vez se escucha más el nombre de Loris Malaguzzi y de la experiencia pedagógica reggiana. Yo no tengo formación sobre esta más allá de aquello que acostumbro a hacer, leer (bueno, es cierto que también asistí a una jornada de Diip) hay “bastante” publicado sobre el tema, tanto en libros como en artículos (abajo encontraréis la bibliografía que he utilizado) que puede resultar útil para realizar una primera aproximación, pero la verdad es que me parece una propuesta compleja y en ocasiones, de difícil lectura. Tan compleja como interesante; leer sobre Reggio invita a la reflexión, a la duda, al inconformismo, a romper con la rutina de la escuela… por eso quiero compartir aquello que me ha llegado con el objetivo de que os invite a leer , a adentraros, a investigar sobre el tema.


Como es un tema amplio, en esta entrada voy a hablar sobre las escuelas infantiles de Reggio Emilia (la parte arquitectónica), en otras futuras abordaré el tema del ambiente y del maestro.

Loris Malaguzzi, pedagogo que dirigió, orientó y animó esta propuesta, criticaba la escuela tradicional, una escuela en la que el maestro tenía la razón y los niños escuchaban la palabra de forma pasiva, criticaba el conductismo, la visión empirista de los niños como recipientes vacíos que hay que llenar…

La arquitectura de la escuela tradicional no tenía en cuenta al niño, la comparaba con la Iglesia y sus sermones, donde uno hablaba y el resto callaba, una escuela con unos roles marcados y diferenciados, autoritaria, con ventanas altas, una escuela sin identidad.

Loris en su obra, propone un cambio en la arquitectura de la escuela para un cambio en las relaciones y experiencias que allí se generen, que repercutiría en un mundo mejor.

Malaguzzi defiende una escuela pequeña y amable, donde cada uno se conozca por su nombre, donde cada uno tenga una identidad; un lugar pensado y agradable (para los niños, familias y trabajadores) donde volver con placer; defiende una escuela viva, con identidad propia, creada por cada comunidad y contexto particular (de ahí que la experiencia de Reggio sólo puede llevarse a cabo en Reggio) y una escuela que no es neutra, que tiene valores, ideología.

Una escuela que tenga en cuenta el mundo que queremos en el futuro, una experiencia no sólo educativa, también cultural y social, que implique a toda la comunidad (niños, trabajadores, familias, ciudadanos…) La propuesta de las escuelas infantiles de Reggio Emilia es social, cultural, buscando un cambio en la sociedad y no se limita a una decoración de las aulas, materiales naturales, espejos o propuestas con mesas de luz, es un proyecto mucho más amplio, más ambicioso, más complejo.

Cómo esté diseñado un espacio dice mucho de este y de la filosofía implícita que se vive, Loris se rodeó de arquitectos para diseñar las escuelas, algunas de las características distintivas de estas escuelas, son:

- La cocina se coloca en un lugar central de las escuelas ¿por qué? Por varios motivos, por un lado, al sacarlas de la clandestinidad, los cocineros, auxiliares, limpiadores… son tan importantes y reconocidos como los maestros (asistiendo incluso a los mismos cursos de formación y reuniones) los niños viven que no hay clases superiores e inferiores sino que todas las personas y trabajos son importantes; por otro, descubren la elaboración de los productos que se van a comer y aumentan sus experiencias educativas.

- Se eliminan los pasillos y se crea la plaza central que  comunica los diferentes ambientes y que permite el encuentro entre niños; entre niños y adultos, entre diferentes propuestas. No sé corresponde a la idea se patio de recreo, es un concepto más complejo.

Plaza de la escuela Diana de Reggio Emilia
(3-6 años)
Imagen sacada de:
http://www.bdp.it/aesse/content/index.php?action=read_school&id_m=3469&id_cnt=5396


- El espacio exterior con plantas, árboles…

- Una escuela con cristaleras hacia el exterior y hacia el interior para que los espacios se comuniquen.

- El taller, una propuesta transgresora es la creación del taller y la incorporación de la figura del atelierista en las escuelas, persona con formación artística que trabaja junto a los maestros, asesora en la creación de espacios, en la estética y figura a cargo del taller, lugar de expresión, de investigación…

Taller escuela Diana de Reggio Emilia 
Imagen sacada de: http://www.bdp.it/aesse/content/index.php?action=read_school&id_m=3469&id_cnt=5400

- La entrada de las escuelas se convierte en la tarjeta de visita, en la que se percibe lo que en ella se vive, la primera impresión y a su vez, la despedida de lo allí vivido.

- Las paredes de las escuelas cuentan lo que en ella se vive, la documentación da identidad a cada escuela.

Documentación
Imagen sacada de: http://www.bdp.it/aesse/content/index.php?action=read_school&id_m=3469&id_cnt=5406

La propuesta educativa de las escuelas infantiles de Reggio Emilia nació en Italia en la segunda mitad del S. XX y no se limita a lo educativo sino que es el motor para una transformación de la sociedad.


Laura Estremera Bayod

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Hoyuelos, A. (2009) La ética en el pensamiento y obra pedagógica de Loris Malaguzzi. Barcelona, Rosa Sensat- Octaedro.

Hoyuelos, A. (2006) La estética en el pensamiento y obra pedagógica de Loris Malaguzzi. Barcelona, Rosa Sensat- Octaedro. 

Trueba, B. (2015) Espacios en armonía. Propuestas de actuación en ambientes para la infancia.  Barcelona, Rosa Sensat- Octaedro.

Hoyuelos, A. Reggio Emilia y la pedagogía de Loris Malaguzzi. Entrevista por Novedades Educativas. Redsolare Argentina

Hoyuelos, A; Burshan, S; Ronaldi, C; Gómez, T; Melo, J.C. (2006) Una mirada reflexiva hacia la cultura de la infancia. Bogotá

Hoyuelos, A. (2005) “La cualidad del espacio-ambiente en la obra pedagógica de Loris Malaguzzi”, Territorios de la infancia, diálogo entre arquitectura y pedagogía, Grao, Barcelona. P. 154-166.

Malaguzzi, L. (2001) La educación infantil en Reggio Emilia, Barcelona, Rosa Sensat- Octaedro.

Cabanellas, I; Eslava, J.J; Eslava, C; Polonio, R. (2007) Ritmos infantiles, tejidos de un paisaje interior, Barcelona, Rosa Sensat- Octaedro.

Hoyuelos, A; Riera, M. (2015) Complejidad y relaciones en educación infantil, Barcelona, Rosa Sensat- Octaedro.

Altimir, D. (2010) ¿Cómo escuchar a la infancia? Barcelona, Rosa Sensat- Octaedro.

jueves, 22 de marzo de 2018

El aula como espacio de aprendizaje

Hace más de medio siglo que sabemos que los niños no son recipientes que llenar, hoy en día la ciencia ha demostrado que los niños se construyen a sí mismos. Por lo tanto la función del maestro,  la  del aula y la de la escuela en general debería ser diferente a la de la escuela de hace más de medio siglo. Hoy sabemos que los niños no son simplemente receptores de información y que el adulto no es el que sabe todo y debe transmitir los conocimientos, pero ¿en cuántas escuelas se sigue trabajando de esta forma? Y lo que es todavía más grave ¿en cuántas escuelas infantiles no se tiene en cuenta las características propias de los primeros años?


Teniendo en cuenta esta mirada hacia los pequeños, este respeto hacia el desarrollo, el papel del aula debe de ser diferente, partiendo de un RESPETO por los niños, en todos los aspectos (de poco sirve un ambiente de libre circulación si se grita a los niños, se les castiga, se les dirige… podéis leer más sobre el “postureo” educativo, aquí)

Sí aceptamos que cada niño es único deberemos de respetar esa individualidad en las propuestas que hagamos, sabemos que los niños aprenden jugando (cuando el juego es libre), que aprenden siguiendo sus necesidades, que aprenden por su curiosidad, su motivación, su emoción, su deseo… por lo tanto deberemos ofrecer diferentes propuestas al mismo tiempo para que cada uno pueda centrarse en lo que necesita.


El ambiente deberá ser estético, neutro, calmado, sin sobrecargas ¿realmente es una necesidad de los niños llenar todo de colorines?, ¿Y las paredes llenas de posters, murales, plastificados?, ¿por qué parece que en la escuela “todo vale”?

Favorezcamos que los elementos estén a su alcance, no tiene por qué haber muchos, pero deben de estar pensados ¿por qué ofrecemos esto?, ¿qué favorece? De forma que, todo lo que está en el aula sirva para aprender. Dando prioridad a los elementos naturales, entre ellos, las plantas.


El movimiento debe de estar presente en las aulas ¡los niños se mueven continuamente! Lo necesitan. Para un niño, sea pequeño o mayor, no es natural estar horas sentado en una silla, necesitan levantarse, moverse, poder elegir qué hacer, dudar, tomar decisiones… y si además son pequeños la necesidad de movimiento es todavía más evidente. Preparemos espacios dentro del aula que lo favorezcan y si ya, el aula está conectada con el exterior, mucho mejor.

Y de la misma forma que el movimiento es importante, también lo es el descanso, podemos ofrecer zonas calmadas que nos inviten a tumbarnos, a relajarnos y si lo necesitamos,  echar una cabezada, como un rincón de lectura.


Sabemos que los niños aprenden jugando, pero cuando el juego es libre, el juego libre debe ser prioritario en las aulas, elaboremos propuestas y elijamos materiales que favorezcan los aprendizajes que están demandando.


Los peques se expresan de múltiples formas, entre ellas, de forma artística, favorezcamos espacios donde estén presenten diferentes materiales que lo permitan: pizarras, pinturas, masas…


¿Y sobre la autonomía?
Todas las propuestas que estoy mencionando favorecen ir adquiriendo una progresiva autonomía.
Es importante dejar espacio a escuchar al propio cuerpo ¿es necesario que todos los niños almuercen al mismo tiempo o cada uno puede hacerlo según su necesidad?, ¿se puede beber agua cada vez que tienen sed? Para ello habrá que buscar la forma adecuada de dispensar el agua, colocar los vasos a su altura… de forma que no tengan que esperar al momento que el adulto establece.


Y si se cae el agua, que es parte del aprendizaje, podemos ofrecer también formas de solucionarlo.


Que el baño se encuentre en el mismo espacio también favorece que se pueda hacer uso del mismo cuando lo necesitan y no según los tiempos marcados (porque “nos vamos al patio”) Por supuesto que no se sienta a los niños al wc para enseñarles, si queréis leer más sobre el control de esfínteres, os dejo información aquí. Sí el baño está en el aula y permite la visibilidad de esta, tampoco hay mayor problema por cambiar pañales mientras cada niño está en su actividad.

¿Y el adulto qué hace? Sobre todo acompañar a cada niño/a, observar, facilitar materiales, elaborar propuestas, organizar el ambiente… respetando la individualidad de cada uno/a, teniendo en cuenta el hecho de que tener una misma edad cronológica no significa que todos tengan que hacer lo mismo y a la vez, como pensaba la escuela de hace más de medio siglo.

Laura Estremera Bayod

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martes, 13 de febrero de 2018

¿Dirigir o acompañar a los niños?

Hablo a menudo de la necesidad de acompañar al niño en su desarrollo pero ¿qué quiere decir esto exactamente?


 Acompañar o dirigir depende del adulto, de su actitud, su forma de relacionarse con el niño, pero sobre todo depende de cómo “vea” a los niños, de como entienda a la infancia; y es que, todos tenemos una visión de la infancia (implícita o explícita) y según como entendamos a los niños nos dirigiremos a ellos y nos comportaremos.

Hoy en día sabemos que el niño no es un recipiente vacío al que nosotros llevamos de llenar de conocimientos, sino que el niño aprende de forma activa, que se construye a sí mismo; también sabemos que cada niño es diferente y que tiene su ritmo, su tiempo, sus intereses, sus necesidades, su motivación y que sólo cada niño sabe lo que necesita. Por lo tanto, ofreciendo tiempo, oportunidades  y acompañamiento cada niño aprenderá por sí mismo a moverse sin que le enseñemos, a hablar, a comer, a controlar sus esfínteres…

Pero puede ocurrir lo contrario, que creamos que los niños por sí mismos no aprenderán nunca y que nosotros debemos de enseñarles, de esta forma estaremos continuamente diciéndoles todo lo que tienen que hacer “por su propio bien”.


Pero entonces ¿Qué es acompañar?

Con un ejemplo lo veremos más claro: Sí yo te acompaño a ir de tiendas lo que todos entendemos es que tú vas entrando a las tiendas interesándote por diferentes productos y que yo estaré contigo, pero que no decidiré lo que te tienes que comprar o a qué tienda tienes que entrar.

Entre dirigir o acompañar, entre la directividad y el acompañamiento, encontramos dos formas de entender al niño y por lo tanto, de tratarlo:

 -Sí el adulto se centra en el niño, o
- Sí el adulto se centra en sí mismo

Acompañar no es llevarte donde yo quiero centrándome en mis necesidades de adulto, en mis objetivos (yo quiero que duermas de un tirón y en tu habitación, quitarte el pañal en verano, que reconozcas los colores, que sepas leer, multiplicar…) sino a donde tú necesites, quieras y puedas.

Si hacemos el símil con una planta, dirigir sería llevar al niño a donde yo quiero, estirando de su tallo y sus hojas pero hay que tener cuidado porque si estiras mucho de ella, no crece más rápido ni se mueve del lugar, en todo caso la puede romper.

El otro día, en el parque, un abuelo jugaba con su nieta de menos de 2 años, este insistía en que andara por encima de un bordillo ancho, a cierta altura; la niña, cogida por debajo de los sobacos, encogía sus piernas, claramente no quería. El abuelo veía a la niña, pero no la estaba mirando, este insistía mientras la niña estaba suspendida en el aire hasta que finalmente estiró sus piernas y comenzó a andar por donde le decían ¿de quién era la necesidad de andar por ese bordillo?, ¿de la niña o del señor?, ¿qué señales emitía la niña expresando otra necesidad?...

Cuántas imágenes similares observamos a nuestro alrededor: niños llorando en los brazos de un señor desconocido vestido de Papá Noel para hacer una foto ¿de quién es la necesidad?, cuántos niños son dirigidos en sus juegos “pon esto aquí”, “así no va”, “así está mal”, “venga, sube al tobogán”… ¿Cuántas “operaciones pañal” se planifican? Y por no hablar de las programaciones de aula que determinan qué hará (o debería hacer) un determinado grupo a un año vista y que se confecciona muchas veces sin ni siquiera conocer al grupo.

Sí no tomamos consciencia de quién es la necesidad realmente, acabarán haciendo lo que les pedimos por estar con nosotros y por contentarnos pero no porque sea lo que realmente necesiten.

Tomar el camino de la directividad es sencillo porque no tengo que tener mi mirada en el niño, no tengo que tener una actitud de escucha a sus necesidades, sino que yo me planteo unos objetivos y ofrezco lo que yo quiero cuando a mí me apetece.  Como no nos centramos en el niño, su motivación es extrínseca (es la del adulto) y hay que recurrir a premios y a castigos para que el niño llegue al resultado que nosotros queremos.

Acompañar implica un cambio en la forma de ver al niño, como un ser capaz, confiar en sus capacidades.
Estar a la “escucha” de sus necesidades y saberlas diferenciar de las nuestras.
Mirarlos (que es diferente que ver, a mirar hay que aprender) y que se sientan mirados, reconocidos.
Acompañar es estar a su lado.



Dirigir es sencillo pero acompañar es un arte

Laura Estremera Bayod

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viernes, 22 de diciembre de 2017

Desplazarse sentado no es gatear

En los grupos en los que participo suelo encontrar una confusión bastante habitual que es la de considerar que hay diferentes tipos de gateo y especialmente que arrastrarse sentado (culear) es gatear.


Consideramos gateo cuándo es sobre 4 puntos de apoyo, es decir, las manos y las rodillas, el tronco está elevado y se realiza de forma contralateral, utilizando brazo y pierna contraria.

El gateo es beneficioso, en cambio otras formas de desplazarse pueden no serlo de la misma forma.
Sobre los beneficios del gateo ya escribí aquí y también podéis encontrar información en mi libro Criando.
Que el gateo sea beneficioso no quiere decir que sea “milagroso”, sino que todo el camino que hay hasta llegar a él y el que se desarrolla después también es importante.

Para poder acompañar todo este camino hay que confiar en las capacidades del bebé, este, si se siente acompañado por un adulto que le quiere y le cuida y se encuentra en un entorno adecuado, va a descubrir su cuerpo, sus capacidades y gracias a su deseo y motivación podrá ir descubriendo las diferentes posturas y formas de desplazamiento.

Durante este camino, el adulto, no coloca al bebe en posturas que no alcanza por sí mismo, no se le sienta, no se le coloca de pie, no le da las manitas para andar... y por supuesto, no utiliza aparatos como tacatacas asientos, cojines... para que se mantengan sentados.

Cuando confiamos en el bebé y permitimos que se mueva libremente y sin nuestra interferencia, aparece el volteo, el reptado, el gateo o se sientan, se ponen de pie, andan de forma lateral con apoyo y finalmente adquieren la marcha. Todo este camino es importante puesto que el desarrollo motor y el desarrollo cerebral van de la mano, el bebé desarrolla su inteligencia a través del movimiento activo y cada etapa del desarrollo motor se apoya en la anterior, por lo que en el futuro necesitará lo adquirido en las etapas anteriores de su vida (Muchas dificultades de aprendizaje se deben a no haber experimentado en la etapa del suelo de una forma adecuada).

¿Y por qué algunos bebés se desplazan sentados?

“Culear” no es gatear

Cuando el bebé se mueve sentado se está desplazando, se está moviendo, pero no está gateando.

Jorge Ferre Veciana, en su libro Ceroatr3s, explica: “el “culeteo” (…) es un movimiento que rompe el equilibrio biomecánico de la columna vertebral y empobrece la constitución de la espalda, la cadera, y el fémur. El niño que “culetea” dirige demasiado pronto la visión al infinito y no puede desarrollar correctamente la binocularidad y la capacidad de enfoque...”
Este mismo autor considera el “culeteo”, el “conejo” y el gateo con piernas asimétricas “formas anómalas de desplazamiento.”

¿Y entonces por qué tantos niños se desplazan sentados?

Un bebé para aprender a sentarse por sí mismo lo tiene que hacer desde el suelo, es decir, que tumbado boca abajo se coloque en la postura de gateo y siga hacia atrás hasta sentarse, o bien, tumbado en el suelo, gire de medio lado, estire un brazo y se siente (sedestación oblicua) es decir, para sentarse siempre parte de la postura de estar en el suelo.

Cuando un bebé se sienta por sí mismo ya ha pasado por la postura de gateo o está a punto de pasar por ella, no encontramos niños que se sienten por sí mismos que se les haya respetado su movimiento y que no hayan “estado en el suelo” o “no les guste”, “no aguanten”… porque es imposible llegar a esa postura sin hacerlo desde el suelo.


Lo que solemos encontrar cuando un bebé se desplaza sentado (culetea) es que ha sido intervenido, es decir, que el adulto lo ha sentado.

Cuando un niño no llega por sí mismo a una postura es muy difícil que sepa salir de ella, por lo tanto, a un niño que lo han sentado le resulta muy difícil bajar al suelo y comenzar a gatear o reptar. Lo que le queda al bebé que le “han enseñado a sentarse” para poderse desplazar y seguir descubriendo el espacio, es arrastrarse desde la postura en la que le han dejado, es decir sentado.


Todos los niños gatean
Todos conocemos a niños que no han gateado, muchos de nosotros, no lo hemos hecho; pero la pregunta sería:
¿Se les han dado las oportunidades para que puedan hacerlo? 

Emmi Pikler realizó un estudio con 722 niños asentando las bases del movimiento libre, los 722 niños de su estudio gatearon. 
 
Lo que nos dicen las investigaciones hasta nuestros días es que cuando ofrecemos las condiciones para que el niño se mueva, es decir, se siente acompañado por un adulto que está con él en el suelo, se le prepara un ambiente adecuado, no se le coloca en aparatos que interfieran en su movimiento (como son las hamacas, los parques porque marcan un límite visual, los tacatacas, saltadores...)no se le coloca en posturas que no ha alcanzado por sí mismos y el niño no tiene ningún tipo de problema (como algún reflejo primitivo inhibido o un problema de visión) el niño sigue un desarrollo armónico y atraviesa las diferentes fases del desarrollo motor.

Laura Estremera Bayod

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Ferré, J; Ferré, M. (2005) Ceroatres, desarrollo neuro – senso – psicomotriz de los 3 primeros años de vida. 
Pikler, E. (1984) Moverse en libertad: desarrollo de la motricidad global. Narcea.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

¿Qué es una provocación?, ¿para qué sirve?

Como ya os he comentado en otras ocasiones, en el aula suelo realizar provocaciones.


¿a qué me quiero referir con eso de provocación? 
Pues a una invitación, una sugerencia, colocada en un rincón del aula que invite a los niños a participar, a interesarse por lo que hay preparado, a explorarlo, a utilizarlo y por lo tanto aprender por descubrimiento. 

En cada provocación se seleccionan unos materiales diferentes en función de las necesidades e intereses observadas previamente en el aula, estos materiales son preferiblemente naturales o que aporten diferente información sensorial, que combinen entre sí, que permitan expresarse.

El adulto no les explica lo que hay que hacer, no les sugiere, ni tampoco les dirige el juego; sino que son los niños los que por su curiosidad, su deseo, sus ganas de explorar, de descubrir… los que se acercan al material (si les atrae) y le dan el uso que necesitan en ese momento.

El adulto, observando obtiene información sobre cada niño tal cual es, sobre sus necesidades, intereses, desarrollo y su evolución, a la vez que es la figura de referencia para que el niño se sienta seguro y pueda explorar.

Con este tipo de propuestas no hay un único nivel de acabado ni una única forma correcta de realizarlas, sino que se ajusta a las necesidades de cada niño, entendiendo que cada niño es diferente. Lo importante no es un resultado final sino el proceso.

A continuación os dejo como ejemplo y por si os sirve de inspiración, unas cuantas fotos de pequeñas provocaciones realizadas en el aula. Detrás de cada una hay un trabajo previo, no consiste simplemente en colocar materiales “porque sí” y esperar a ver que pasa.



Alimentos, líquidos, sólidos, plantas aromáticas, temperaturas, olores, verter,
colar, mezclar, separar, amasar... 



olor, componer, clasificar..


Componer, crear...


papeles, cola...

yeso, clavar, componer, crear...

telas, cola, papel...

tiempo para descubrir las propiedades de la arcilla

Dentro, fuera, arriba, abajo, cerrado, abierto, iguales, diferentes, muchas, pocas...

¿cabe o no cabe? percepción, curiosidad, hipótesis, permanencia del objeto...

Alto, bajo, ancho, estrecho, igual, diferentes, cabe, no cabe, dentro, rueda, ensartar...



Lleno, vacío, muchos, pocos, clasificar por color, iguales, diferentes, grande, pequeño...

tocar, sensorial, componer, crear, otoño...

Cilindro, círculo, dentro, encima, rueda...


Salvajes, iguales, parejas, grande, pequeño, crías, encima...

Dentro, encima...

pinzas, color, iguales, diferentes...


Laura Estremera Bayod


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